Palabras que acarician con arte, amor y humor


09 Feb
09Feb

Palabras que acarician con arte, amor y humor

Ella se presenta y uno ya siente que esa voz que habla además acaricia. Muy delicada y respetuosamente nos va mostrando numerosas estructuras posibles que pueden montarse sobre la matriz de este particular teatro. Poco a poco van apareciendo formas de hilvanar con mayor o menor distancia estética un dispositivo capaz de generar climas de trabajo cooperativo, que van caldeando al grupo que luego generará la magia.

Rasia nos muestra como evocar historias prescindiendo de un texto narrado, cuidando al narrador con una adecuada distancia, que le permitiera relacionarse con sus contenidos internos, reconocerlos, compartirlos, y a la vez, no sentirse expuesto.

Hace su arte coordinando. Todos los espectadores profundamente conmovidos vemos como una narradora saca su corazón de la jaula de huesos y lo sostiene en sus manos, de allí surge una luz que le da energía y movimiento al cuerpo de actores y actrices en escena. Viajamos en el tiempo, volvemos y somos testigos y co-creadores de un futuro muy bello y posible. Porque es eso el teatro play back, un voluntario del público que ofrece su historia personal, un grupo de actores y músicos que la representan y el efecto sanador de contemplarla desde otra perspectiva, hacerse visible, de ser tomado por otros, de generar resonancias en el resto del público, y si es posible, y el narrador lo acepta, una compañía teatral que ofrece una luz, una esperanza en el desenlace.

También y tal vez aún más interesante, Rasia nos facilita un espacio de aprendizaje donde es posible equivocarse y darle un tratamiento ético, epistemológico y práctico al malestar y a la frustración que a veces equivocarse produce.

Desde Mendoza hemos quedado profundamente conmovidos por este teatro poderoso. El poder que tiene pasar algo de nuevo por el corazón y darle otra chance para verlo desde allí, sentirlo desde allí, integrarlo desde allí, sanarlo desde allí y desde allí transformarlo y proyectarlo.

La experiencia fue tan mágica como sagrada.

Gracias Rasia por enseñarnos desde el amor, el humor y el respeto, el poder dramaterapéutico del Teatro Play Back.

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